Las alfombras acumulan polvo, manchas y partículas. Su mantenimiento combina aspirado frecuente, atención rápida de derrames y limpiezas profundas programadas.
La limpieza profesional sigue una secuencia: preparar, señalizar, trabajar de arriba hacia abajo, evitar contaminación cruzada y verificar el resultado.
Una limpieza mal organizada puede trasladar suciedad, dañar superficies y dejar sectores sin atender. Repasamos los errores más frecuentes y cómo prevenirlos.