Un derrame de aceite en una planta, un derrame de producto químico, un accidente con fluidos biológicos: cada situación tiene su propio protocolo. No tenerlo definido de antemano garantiza que se va a manejar mal cuando ocurra.
Sucursales y oficinas financieras requieren limpieza compatible con controles de acceso, horarios restringidos, confidencialidad y continuidad de atención.