Después de varias semanas de operación ya existe evidencia suficiente para revisar supuestos del inicio y ajustar el servicio antes de consolidar hábitos ineficientes.
Los primeros días permiten comprobar si el diseño acordado funciona en la operación real y detectar ajustes antes de que las excepciones se vuelvan rutina.
Cambiar el revestimiento del piso puede exigir otra rutina de limpieza; conviene validar material, uso y recursos antes de mantener el método anterior.