En una operación multisede, repartir el costo únicamente por superficie puede ocultar diferencias de uso, horario y carga real. Conviene construir una regla interna vinculada con el servicio.
Dividir una contratación puede ayudar cuando existen sedes o necesidades diferenciadas, pero exige diseñar con claridad las interfaces entre adjudicatarios.
Supervisar varias sedes requiere comparar con criterios comunes y conservar la realidad de cada ubicación. La frecuencia puede variar según riesgo y estabilidad.