Cómo involucrar a los empleados en el cuidado del espacio de trabajo limpio
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agosto 9, 2026Las clínicas de estética médica —aquellas que realizan procedimientos como rellenos dérmicos, toxina botulínica, láser médico, tratamientos de piel y procedimientos mínimamente invasivos— ocupan un espacio particular en el panorama de los establecimientos de salud argentinos. No son hospitales ni quirófanos, pero tampoco son simples salones de belleza: realizan procedimientos que implican penetración de la barrera cutánea, manejo de medicamentos de uso exclusivo médico y generación de residuos patogénicos.
Esa posición intermedia genera a veces incertidumbre sobre qué normativa aplica y qué estándares de limpieza e higiene corresponden. La respuesta es clara: los procedimientos médico-estéticos generan los mismos riesgos de infección que cualquier otro procedimiento médico mínimamente invasivo, y los estándares de higiene tienen que estar a la altura de esos riesgos.
El marco normativo que aplica
En la Ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Salud regula los establecimientos de salud, incluyendo las clínicas de estética que realizan procedimientos médicos. La Ley 153 de Salud Básica y la normativa complementaria establecen los requisitos de habilitación que incluyen condiciones de higiene de las instalaciones.
En la Provincia de Buenos Aires, la resolución 2301/2010 del Ministerio de Salud establece los requisitos para los establecimientos que realizan procedimientos estéticos con fines médicos, incluyendo condiciones de infraestructura e higiene.
Adicionalmente, si el establecimiento realiza procedimientos que generan residuos patogénicos —lo que ocurre en casi todos los procedimientos que implican material potencialmente infeccioso— aplica la normativa de residuos patogénicos de la jurisdicción correspondiente.
Los puntos críticos de limpieza e higiene
Las salas de procedimientos
Son el área de mayor riesgo y la que requiere los protocolos de desinfección más rigurosos. Entre cada procedimiento, las superficies que tuvieron contacto con el paciente o con materiales del procedimiento tienen que desinfectarse: la camilla o sillón con la funda protectora, la mesada de trabajo, las superficies del área de alcance del médico.
La camilla tiene que tener papel o funda desechable que se cambia entre cada paciente. Eso elimina la necesidad de desinfectar la camilla entre cada procedimiento, pero no reemplaza la desinfección al inicio y al cierre de la jornada.
El área de esterilización o preparación de material
Los instrumentos reutilizables tienen que esterilizarse después de cada uso. El área donde se hace esa esterilización —ya sea con autoclave, calor seco u otro método aprobado— tiene que estar limpia y diferenciada del área de trabajo limpio. La limpieza de esa área incluye la limpieza de las superficies y del equipo de esterilización según las instrucciones del fabricante.
La sala de espera
A diferencia de lo que ocurre en un hospital, la sala de espera de una clínica de estética tiene un impacto significativo en la percepción del servicio: los clientes —que en este contexto son también pacientes— están evaluando si el establecimiento les genera confianza. Un espacio de espera impecable comunica profesionalismo y cuidado; uno descuidado comunica lo contrario.
La limpieza de la sala de espera tiene que hacerse al inicio de la jornada y con un repaso durante el día si hay mucho tránsito.
Los baños
Los baños de una clínica de estética tienen el mismo nivel de riesgo que los de cualquier centro de salud ambulatorio. La limpieza y desinfección tiene que hacerse al inicio de la jornada y al menos una vez durante la jornada en establecimientos con alta afluencia de pacientes.
El manejo de residuos patogénicos
Los residuos generados en los procedimientos —agujas, jeringas, gasas con sangre, envases de medicamentos inyectables— son residuos patogénicos que tienen que gestionarse según la normativa vigente: contenedores específicos, circuito diferenciado de los residuos comunes, retiro por operador habilitado.
El personal de limpieza que trabaja en el establecimiento tiene que conocer ese circuito y operar dentro de él: nunca abrir los contenedores de residuos patogénicos, no mezclar residuos, conocer el protocolo ante exposición accidental.
Los productos correctos para este entorno
Los productos de limpieza y desinfección en una clínica de estética tienen que tener actividad bactericida y virucida demostrada, compatibilidad con las superficies del establecimiento (las sillas con tapizado especial pueden dañarse con algunos productos), y registro ante ANMAT para uso en establecimientos de salud.
Los desinfectantes más frecuentemente usados en este contexto son el alcohol al 70% para superficies de trabajo, el hipoclorito de sodio diluido para pisos y superficies de bajo riesgo, y el amonio cuaternario para superficies de contacto frecuente.
En Elarg trabajamos con establecimientos del sector salud de distintas tipologías. Si tu clínica de estética o centro médico privado necesita un servicio de limpieza con los protocolos correctos para este tipo de establecimiento, podés contactarnos a través de la página de contacto.
