Comunicar tu compromiso ambiental a través de la limpieza de tu empresa
agosto 9, 2026Plan de limpieza por zonas para cocinas industriales y comedores
agosto 9, 2026El agua es el insumo más voluminoso de cualquier servicio de limpieza y, paradójicamente, uno de los menos monitoreados en los planes de eficiencia y sustentabilidad de las empresas. Se presta atención al consumo energético, a la huella de carbono del transporte y a los residuos de embalaje, pero el agua que se usa para limpiar raramente tiene un indicador específico ni un objetivo de reducción.
Eso está cambiando, impulsado por la mayor conciencia sobre la escasez hídrica y por la inclusión del consumo de agua en los reportes de sustentabilidad de las empresas más comprometidas con el GRI y los ODS.
Por qué el consumo de agua en limpieza importa
En instalaciones de gran superficie, el consumo de agua del servicio de limpieza puede ser significativo. Una fregadora industrial que lava 5.000 metros cuadrados de piso puede consumir entre 200 y 400 litros de agua por intervención, dependiendo del equipo y de la técnica. En una planta que hace esa intervención tres veces por semana, estamos hablando de entre 600 y 1.200 litros semanales solo para el lavado de pisos.
Multiplicado por el número de instalaciones que una empresa tiene, o por el conjunto de clientes de un proveedor de limpieza, el volumen total de agua involucrado en el servicio de limpieza es considerable.
Además del volumen total, hay que considerar la calidad del agua que regresa al sistema de desagüe: el agua de limpieza cargada con detergentes, desinfectantes y residuos de suciedad tiene un impacto en el sistema hídrico que depende de la biodegradabilidad de los productos usados.
Las técnicas de reducción de consumo más efectivas
Microfibra en lugar de algodón
Los paños y mopas de microfibra requieren significativamente menos agua que los de algodón para producir el mismo resultado de limpieza. La microfibra tiene una capacidad de absorción mayor y una estructura que atrapa las partículas de suciedad mecánicamente, reduciendo la dependencia del agua para arrastrarlas. En la práctica, un repaso húmedo con microfibra requiere entre un 30% y un 50% menos de agua que el trapeado convencional con algodón para el mismo resultado.
Sistemas de spray en lugar de cubo con agua
Los sistemas de limpieza por spray —que aplican una pequeña cantidad de agua o solución de limpieza directamente sobre la superficie y luego la distribuyen con el paño o la mopa— son más eficientes en términos de agua que los sistemas de cubo donde la mopa se moja completamente. La cantidad de solución aplicada es la necesaria para la superficie, sin el exceso que inevitablemente termina en el piso cuando se escurre una mopa saturada.
Fregadoras con sistema de recuperación de agua
Las fregadoras automáticas modernas tienen un sistema de doble tanque: uno para el agua limpia con producto de limpieza y otro para recuperar el agua sucia después de limpiar. Ese sistema de recuperación permite que el agua sucia se descarte de forma controlada y que el consumo de agua limpia sea más eficiente que en los sistemas donde el agua limpia y el agua sucia se mezclan en el piso.
Las fregadoras más eficientes usan entre un 20% y un 40% menos de agua que los sistemas convencionales de trapeado para cubrir la misma superficie.
Limpieza en seco como primera pasada
En superficies con polvo y residuos sólidos, una primera pasada de aspirado o barredora antes de la limpieza húmeda permite que el agua y el detergente se concentren en la suciedad que realmente los necesita, sin tener que cargar también con el polvo y los residuos sólidos que podrían haberse retirado en seco. Eso reduce el consumo de agua y extiende la vida útil del agua limpia en los equipos de fregado.
Dilución correcta de productos
Cuando los productos de limpieza se usan en concentración mayor a la necesaria, el enjuague requiere más agua para remover el exceso de producto. La dilución correcta —que es la que indica el fabricante para cada uso, no más— reduce el consumo de agua en el enjuague sin afectar la eficacia de la limpieza.
Cómo medir el avance
El consumo de agua del servicio de limpieza puede medirse de forma aproximada a partir de los metros cuadrados de superficie limpiada con métodos húmedos y los factores de consumo de los equipos y técnicas utilizados. Para instalaciones con medidores de agua separados para el área de limpieza, la medición directa es más precisa.
Un indicador simple: litros de agua por metro cuadrado limpiado por semana. Ese indicador, medido en un período de referencia y luego en períodos sucesivos después de implementar las mejoras, permite verificar si las acciones de reducción están produciendo resultados.
En Elarg incorporamos criterios de eficiencia hídrica en nuestra línea eco-amigable de servicios. Si tu empresa quiere incluir el consumo de agua del servicio de limpieza en su plan de sustentabilidad, podés iniciar esa conversación a través de la página de contacto.
